ARTÍCULO.

Autor(es): Luis de la Barreda Solórzano.

Instituto de Investigaciones Jurídicas.

Lo peor, sin duda alguna, será la pérdida de cientos o miles de vidas, el dolor inconsolable de padres, hijos, hermanos, parejas y amigos por la muerte de sus seres más queridos. Si cada muerte es una desgracia, los fallecimientos masivos son una catástrofe. Lo que se originó como uno de tantos casos en que un virus proveniente de animal —probablemente un murciélago— contagia a humanos, se convirtió en poco tiempo en una historia de terror que abarca todo el mundo y nos tiene a todos presas del miedo y de una incertidumbre espeluznante.

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